miércoles, 16 de marzo de 2011

Ensayo


La pobreza produce consecuencias muy negativas en una sociedad pero una de las más graves es el abandono de la escuela por parte de los niños. La deserción escolar a corta edad condena a los niños a seguir en la pobreza, ya que sus oportunidades de aspirar a una vida mejor se reduce notablemente, al no tener suficiente educación formal que les permita superarse en un futuro.
Son millones los niños que abandonan sus estudios primarios o que no tienen ningún acceso a ella por encontrarse en una situación de extrema pobreza. Es muy común que al comenzar el año escolar, las aulas estén llenas, pero con el transcurso de los meses se van vaciando debido al abandono de los alumnos.
Los niños en general se ven obligados a dejar la escuela para salir a trabajar y ayudar a conseguir ingresos para su familia. La mayoría comienza a mendigar, a realizar ventas ambulantes y en algunos casos influenciados y utilizados por adultos para cometer ilícitos.
Cuanto más tiempo pasan los niños fuera de la escuela y más en la calle esta se convierte en su nueva fuente de aprendizaje, que les enseña mediante experiencias y vivencias de supervivencia difíciles, que no son adecuados para niños de tan corta edad.
Los niños que están en las calles maduran más rápido, pierden su infancia aunque solo tengan 5,8 o 10 años.
La pobreza muchas veces produce la desintegración y violencia familiar, los vínculos no son demasiados fuertes en muchos casos entre los integrantes de las familias, por lo que  los niños no tienen la contención adecuada, el apoyo y motivación para continuar con los estudios.
Invertir en la educación de los niños es invertir en un futuro más justo, más equitativo y pacífico. Se necesitan políticas públicas integrales de asistencia para  las familias de bajos recursos y que puedan superar estas situación y de esta manera los niños puedan continuar con sus estudios o retomarlos y que les permita forjarse un futuro mejor para ellos. (Adriana, 2010)
Hablemos de la relación entre educación y pobreza
Es muy refrescante poder encontrar personas, ideas y conversaciones interesantes cada día. Recientemente tuve la oportunidad de conversar con don Santiago, un maestro jubilado que se mantiene activo en el ejercicio de la docencia y, además, está buscando maneras para brindar apoyo a escuelas que atienden a estudiantes que viven en condiciones de pobreza.
Él estaba muy interesado en aumentar su comprensión acerca de la relación entre educación y pobreza. También se preguntaba si, además de educar, atender el problema de la pobreza era una responsabilidad que deberían asumir las escuelas o esto le correspondía a otras instituciones. ¿Qué piensa usted, amigo lector, que le dije a don Santiago? Si me da unos minutos, a continuación le cuento.
La inversión en educación es fundamental para promover el desarrollo y erradicar la pobreza. Estoy segura que la intuición y el sentido común hacen que cualquiera concuerde fácilmente con esta afirmación, la cual ya ha sido comprobada a través de diversos estudios. Existe una relación estrecha entre la educación y la productividad del trabajo que se refleja en mejores empleos y mayores ingresos. Pero el valor económico y social de la inversión en educación radica en su potencial para aliviar la pobreza y elevar la calidad de vida de las personas, más allá de aumentar sus ingresos.
La educación puede contribuir a incrementar la igualdad de oportunidades, potenciar la movilidad e inclusión social y ampliar los conocimientos sobre cómo mantener la buena salud y nutrición. También es un medio para forjar valores humanos, fortalecer la identidad nacional, promover la democracia y facilitar el ejercicio libre y responsable de la ciudadanía. Obviamente, estas bondades de la educación están sujetas al grado de cobertura, eficiencia y calidad del sistema educativo, y en qué medida éste responde a las grandes metas de desarrollo del país.
Sin embargo, la relación entre educación y pobreza es de doble vía. Los maestros mejor que nadie conocen que la pobreza afecta los resultados de la educación. Los estudiantes que viven en hogares de bajos ingresos, con muchas carencias y ambientes inestables o violentos, llegan a la escuela en desventaja en comparación con aquellos que provienen de familias con mejores condiciones de vida. Estos estudiantes son más propensos a abandonar la escuela o tener bajo rendimiento académico, si no son atendidos adecuadamente. Por lo tanto, la pobreza debe ser un asunto de particular interés para los docentes que atienden a poblaciones escolares que viven esta situación.
Aunque las escuelas no pueden resolver el problema de la pobreza ni deben ser responsables de hacerlo, éstas tienen la obligación de contrarrestar sus efectos en el proceso educativo y sus resultados. Asignar más recursos para las comunidades rurales y urbanas más pobres del país es una excelente idea, que tendría mejores resultados si la escuela es capaz de atender adecuadamente las necesidades y problemas educativos de los estudiantes que atiende.
Muchos dirán que la clave está en mejorar el acceso a la educación preescolar, la docencia, la gestión escolar y los lazos entre la escuela y los padres de familia. Esto es verdad. Sin embargo, el verdadero desafío es organizar los servicios escolares, de tal manera que, los maestros y los directores puedan adaptar sus conocimientos teóricos a las situaciones reales que enfrentan en su trabajo diario, teniendo las herramientas y la asesoría técnica oportuna para poder hacerlo.
La educación contribuye a erradicar la pobreza en la medida que ésta forme parte de una estrategia integral de desarrollo humano. Desde la escuela esto se lograría fortaleciendo la capacidad innovadora de los docentes para contrarrestar los efectos de la pobreza en las aulas. (Cuéllar-Marchelli, 2011)

Bibliografía

Adriana. (3 de Junio de 2010). PobrezaMundial.com. Recuperado el 16 de Marzo de 2011, de PobrezaMundial.com: http://www.pobrezamundial.com/la-pobreza-vacia-aulas/

Cuéllar-Marchelli, H. (10 de Febrero de 2011). Elsalvador.com. Recuperado el 16 de Marzo de 2011, de Elsalvador.com: http://www.elsalvador.com/mwedh/nota/nota_opinion.asp?idCat=6350&idArt=5564774

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